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Depresión: el ejercicio físico un aliado comprobado

La depresión es una de las principales causas de discapacidad en el mundo y de Chile y afecta a millones de personas cada año. Aunque los tratamientos convencionales -como la psicoterapia y los antidepresivos- siguen siendo pilares en su manejo, una revisión científica rigurosa indica que hacer ejercicio puede ser una herramienta eficaz para aliviar los síntomas depresivos, con beneficios comparables a los métodos tradicionales.

Una actualización de la revisión sistemática “Exercise for depression”, publicada por la Cochrane Database of Systematic Reviews en enero de 2026 y coordinada por investigadores de la Universidad de Lancashire (Reino Unido), analizó 73 ensayos controlados aleatorizados que incluyeron a casi 5.000 adultos con depresión. Los estudios compararon los efectos del ejercicio con ninguna intervención, con tratamientos activos como psicoterapia o medicación, y con grupos de control.

Los resultados muestran que el ejercicio probablemente reduce los síntomas depresivos en comparación con no hacer nada, y que este efecto puede ser similar al observado con psicoterapia, según evidencia de certeza moderada. En comparación con antidepresivos, el ejercicio también mostró efectos parecidos, aunque la certeza de esa evidencia fue menor.

Esto no significa que el ejercicio reemplace por completo a los tratamientos establecidos, sino que puede formar parte de un abordaje integral para la salud mental. De hecho, en muchos casos, combinar ejercicio con terapia o medicamentos puede ofrecer beneficios adicionales, y la actividad física también aporta mejoras en la salud cardiovascular, el sueño y la autoestima.

Otro aspecto destacado es que los efectos secundarios del ejercicio fueron poco frecuentes, consistiendo principalmente en molestias musculares o articulares, mientras que los tratamientos convencionales pueden tener efectos secundarios más notorios.

Si bien la evidencia señala beneficios importantes, los autores también subrayan que las investigaciones aún tienen limitaciones, como el número relativamente bajo de participantes en algunos estudios y la falta de datos a largo plazo, lo que sugiere que se requiere más investigación para comprender completamente el impacto del ejercicio en distintos perfiles de personas.

En definitiva, la revisión Cochrane ofrece una base sólida para considerar el ejercicio como una estrategia complementaria accesible y natural para mejorar el estado de ánimo y apoyar el tratamiento de la depresión.

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