VUT, una mirada desde el asfalto

Esta carrera no era un sueño, no estaba en mis planes, no existía mayor ambición; por otro lado, no me consideraba una chica trail, más bien una corredora de calle. Irónicamente esta carrera se antepuso frente mí; razón por la que rápida y velozmente tuve que conseguirme camelback, zapatillas de trail, polainas, manta térmica y silbato de emergencia, y bueno, subir un par de cerros (sí, solamente alcancé a subir dos cerros: senderos del San Cristóbal y Aguas de Ramón, nada más).

Hace solo 1 mes atrás había corrido un maratón completo y me había prometido a mi misma descansar y dejar las zapatillas un par de meses al menos. Pero bueno, como en muchas ocasiones en la vida, las promesas se rompen. Es raro escribir una crónica a partir de una experiencia única en trail, me cuesta tener mayores referencias. Había corrido muchísimas veces 35 kms, pero jamás en un cerro.

Definitivamente esta crónica tendría mayor autoría si la escribiese una chica o chico trail, o mejor dicho un ultramaratonista. Pero tampoco me quita mérito haber tenido una experiencia única e irrepetible por una zona muy significativa, maravillosa como lo es el Volcán Osorno, y más aún en una carrera tan bien organizada como lo es Vulcano Ultra Trail.

He corrido por cuanta calle exista en esta ciudad y en muchas otras, muchísimas carreras de 10 y 21 kms y un par de 42kms, recibiendo la constante energía de la gente, música, la voz de algún animador alentando la carrera, corredores gritando y esa euforia que penetra por nuestros poros y que muchas veces nos ayudan y alientan a cumplir nuestros objetivos.

Aquí no.

Acá era la montaña y yo. Un encuentro no casual, un encuentro lindo, silencioso, calmo, simple y grandioso a la vez. Me hizo llorar muchas veces con solo mirar ese divino paisaje. Un paisaje que hizo enamorarme y re re re re enamorarme del correr. Siempre te preguntan ¿por qué corres?; y es simple. Uno puede ver la vida en cámara lenta, las cosas pequeñas, lo simple. Y mientras más simple, más grande es.

No voy a extenderme en una emotividad personal, sin embargo, es una carrera que marca, que impulsa a seguir corriendo y seguir conociendo lugares de mi país en cámara lenta. Me abrió nuevos caminos en el deporte. Me alienta a conocer parques nacionales y poder admirar lo pequeño y simple que nos rodeamos constantemente. Y que muchas veces corriendo en la ciudad me cuesta percibir.

Esta semana debo devolver todos los implementos prestados, pero creo que prontamente me tendré que comprar una camelback al menos. Tampoco significa que dejaré de correr en el asfalto, de hecho, es lo que está a la alcance de la puerta de mi edificio cada mañana y debo utilizarlo. Pero hoy aparecen desafíos nuevos y comienzan nuevas aventuras.

Me alegra vivir en un país tan hermoso, tan diverso en su naturaleza y por ende en su cultura. ¡Qué maravillosa oportunidad es poder conocerlo con mi hobby favorito! Tenemos un sin número de parques nacionales por conocer, admirar, reconocer, salvaguardar y sobre todo cuidar.

No podría dejar pasar esta columna sin mencionar, agradecer y felicitar a los chicos que sí son trails  y que muy bien se denominan como los locos del cerro. Orgullosa de ellos, y de sus magníficos logros y desafíos. Gracias a Mauro, Fer, Cristian, Edu,  Felipe, Nikky, Carla, Julio, Fran, Rossana, Claudia, Taynay y Bárbara.

Quién sabe si mi próxima columna es cuando diga: me convertí en ultramaratonista.

Pero jamás olvidar: menos es más. 

Montserrat Brandan

 Resultados de Vulcano Ultra Trail.

Solo Running

Portal de running hecho por corredores para corredores | Porque correr nos gusta, porque nos demuestra que nada es imposible, porque nos define! | El correr es la excusa para conversar.

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.