Ultra Fiord | Correr con las piernas y con la cabeza

Cuando decidí ir a Ultra Fiord era sin duda la excusa perfecta para estar más cerca del Parque Torres del Paine, pensando ilusamente que Puerto Natales solo tiene eso, pues la carrera me dio una cachetada a todos mis ideas y me mostró que aquí Patagonia lo puedo decir con certeza, lo tiene todo!!!

Al pisar Puerto Natales, me enamoré! Creo que eso les pasó a la mayoría! Todos te recibían con una sonrisa, muchos corredores sintiendo lo mismo, una vista impresionante, era el perfecto escenario para una carrera! Y sin mentir, y no entrar en más detalles estaba aterrada!

DIA DE LA CARRERA. 4:45 am desperté, desayuné y a vestirme, lo tenia todo listo! Me tomó menos de los esperado, así que esperé pacientemente que Julio pasara por mí para ir a tomar el bus que nos llevaría a la partida. Ya en el bus, me senté y como sabía que nos tomaría una hora llegar ahí, no esperé ni 10 segundos y quedé privada! Desperté y eran las  8:20 am, la partida sería a las 8:30 am y yo solo moría por ir al baño.

8:30 am. A darle por esos 114 kms! Solo hasta ese momento supe la hora, mis próximas horas no tendría idea qué hora sería y en que km iba!

RUMBO A BALMACEDA (KM 30). Los 2 primeros km fueron muy lindos, corribles, tranquilos y para «entrar en calor», el clima era para mí, mi clima ideal… Un frío que no te come los huesos! Bueno, mi idea de carrera corrible terminó en el km 3, a cruzar un río! Mojada hasta la mitad! Sin pensarlo, crucé! El agua entró por todos lados y me dije «esto será duro» y desde ahí todo cambió, entramos a una montaña llena de senderos llenos de lodo y vegetación, mis pies nunca más estuvieron secos hasta el km 70. Intentaba correr, pero no podía, me caía y me caía, no lograba encontrar el lugar correcto para pisar y caía en cuanto fango profundo había! Fueron 30 km recordándome lo torpe que era! Me golpeó psicológicamente y me sentí realmente decepcionada de mí! A un kilómetro de Balmaceda (donde me esperaba mi primer bolso con ropa seca) me encontré con Javier y Hery que venían tan animados que fueron mis salvadores en aquel momento! Me llevaron a Balmaceda! Llegué, vi a Julio y lloré! Lloré de frustración, de alegría, lloré por razones que en este momento ni ya recuerdo, pero me desahogué!!! Él atinó a abrazarme y apareció mi persona clave, Paola Castelvecchio vino a mi rescate! Entendió lo que necesitaba (ni yo lo sabía) comida y ropa seca! Este punto era crucial, sin la ayuda de los chicos de la organización creo que otra sería la historia. Kathy vino por mí a animarme! Paola y Kathy me sacaron de ese «hoyo» y nuevamente sin pensarlo mucho seguí!

RUMBO A PERALES (KM 70). Aquí se venía lo más «duro» según el mapa, no logro aún saber cuál fue la parte más difícil, en todo momento se necesitaron no solo piernas sino mucha cabeza y harta confianza en creértela que puedes seguir y terminar! Mis nuevos compañeros aquí fueron los bastones, y a punta de ellos subí! Aquí tuvimos la experiencia más alucinante, trepar un glaciar con la vista más increíble que he tenido! Ya se acercaba la noche así que nos juntamos un grupo de personas y decidimos irnos juntos, nos pusimos las linternas, comimos y seguir! Luego del glaciar venía un circuito de senderos dentro del bosque, obviamente no creo que deba entrar en detalles del lodo que seguía persiguiéndonos y no dejaban que los pies tuvieran tregua! En el km 60, y dado que idiotamente dejé mi segunda linterna en el puesto Perales, creyendo ingenuamente que no me tomaría tanto tiempo y llegaría en la noche con la luz necesaria. Corrí 10 km con la linterna del celular, asegurándome de ir por la ruta indicada y las marcas a prueba de noche me ayudaron de manera extrema!!! Llegue a Perales, y tuve la mejor asistencia ahí! El dueño, el Sr. Juan me dio 2 platos de tallarines y me atendió como reina. Aqui estaba Kathy esperándome! Fue increible poder verla en muchas partes de la ruta y apoyarnos tanto! Luego de al menos una hora estar aquí tomando café, conversando y haciéndose la idea de 44 km más, partimos Kathy y yo rumbo a la meta.

A LA META (KM 114). Me empezó a doler el tendón de aquiles, tenía sueño y mis piernas no querían responder a las señales que les indicaba que corrieran. Así que vi como Kathy se alejaba. Caminaba viendo si alguien venía detrás para que pueda arrastrarme unos kilómetros, y unos 15 minutos después apareció Candice (ganadora de las 100 millas), lo primero que me dijo fue hola y si hablaba ingles, indique que sí (ya eran como las  6 am sin haber dormido y esperaba que la fluidez de ese idioma se activara) Y fue la mejor compañía que pude tener en estos kilómetros. Conversamos de miles de cosas, aún no logro recordar todo lo que hablamos pero sé que le prometí correr el próximo año las 100 millas. Luego ella tuvo que hacer una «parada técnica» y yo seguí por inercia. Me encontré con otro corredor (el cual ahora no logro recordar su nombre) y nos apoyamos en esa larga ruta al último punto de asistencia (6 km antes de la meta). Y luego, apareció Candice nuevamente, justo en esos últimos 6 Km. La acompañé/me acompañó y solo teníamos que cruzar la meta! Tarea cumplida!

Agradecimientos más que especiales a Reveco que estuvo ahí asistiendo a todos en la meta! Y a la gran dueña del restaurante Mesita Grande quien al cruzar la meta nos invitó a almorzar a Candice y a mi! Además, a Stjepan y su tremendo equipo… Por una ruta que difícilmente podré olvidar!!! 

Karina Palomino

 Resultados Ultra Fiord.

 Ultra Fiord | Conferencia de prensa y entrega de kits.

 Ultra Fiord | Entrega de kits.

 Ultra Fiord | La carrera.

 Ultra Fiord | Premiación.

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1 Comment

  1. Congrats Karina, angel of the last marathon. thank you for your company!

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