Tu primera vez este 2015 ¡Atrévete!

«¿Qué sentiste al cruzar la meta?» Es la pregunta que me hacen a solo un rato de hacer eso… Cruzar la meta. La respuesta no es tan simple y creo requiere remontarme a un par de kilómetros atrás.

Cuando me paré por primera vez en la línea de largada, procuré hacerlo sin reloj, sin una banda pectoral que midiese mis pulsaciones, menos un GPS, nada de audífonos, nada de música… Tal vez lo que evitan los corredores al usar todos los accesorios mencionados es no escucharse, yo precisamente quería eso, escucharme.

Creo reconocer mi corazón latiendo, al despertar, al acostarme, cuando estoy ansioso, cuando estoy triste… Esta vez lo sentí muy fuerte, retumbando en mi cuerpo, estaba seguro que mis 2 grandes órganos en ese momento eran mis pies y mi corazón, enormemente agrandados, tan grandes como una caricatura de esto pudieses imaginar.

Se da la largada, escucho un estruendo, se me apreta la garganta, es como cuando algo me emociona, capaz se me pusieron los ojos vidriosos, no alcanzo a darme cuenta, miro hacia adelante, pero percibo la ansiedad en los otros corredores, se les ve en sus caras, basta darme cuenta cuando cruzo una mirada al paso, pienso en quienes nos fueron a alentar en esa largada mientras voy encontrando mi ritmo.

Mi corazón bombea asombrosamente, creo que esto no es lo mismo cuando declaro estar ansioso, es más potente, no es estar nervioso es distinto, creo que es euforia, pensé que sería distinto, pensé que a mi edad había pasado por todas las emociones posibles, mi cuerpo se sigue moviendo al ritmo de carrera, siento a la vez que me alejo de los corredores, a la vez los de adelante también toman distancias, unos pocos, muy pocos, se mantienen a mi ritmo.

Correr es un estado emocional, puedes pararte en una carrera con miles de personas o con una docena, sin embargo, debes poder darte cuenta que el correr es un estado emotivo y muy personal. Pensarte en cada kilómetro… Saber reconocer tus pasos, tu pisada, reconocer cómo logras bajar tus pulsaciones, sentir que tu planta del pie está más sensible, que tus hombros se van poniendo duros y luego tus brazos, creo me ha pasado antes, me obligo a soltar, mantener una cadencia de ritmo y mientras siento que mi cuerpo con solo un short y polera no siente frío, me siento cómodo, incluso algo acalorado.

El desarrollo de la carrera puede ser un infierno o no, depende de como lo sientas, no como te sientas. En gran parte de la carrera me siento agradecido, siento que me inyectan endorfinas a través del aire que respiro, las pulsaciones se apaciguaron, o al menos, eso es lo que siento. Solo avanzo.

Sé que me quedan un par de metros para cruzar la meta, busco caras conocidas, el cansancio físico que tenía ya no esta, desapareció… Me animo a rematar, siento que son mis 200 metros más rápidos después de mucho tiempo, el arco de meta me espera, reconozco rostros que están del otro lado, apuro mi ritmo, en mi cara una sonrisa no se puede borrar, me siento fresco, nuevamente mis pulsaciones a mil, no puedo borrar mi sonrisa, la euforia se hace presente nuevamente, me abrazan, abrazo largo sentido, esperado.

¿Qué se siente al cruzar la meta? Sin duda es algo muy personal, pero te invito a sentirlo, sin accesorios, escuchando tu corazón y tus pies. 

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