Todos se lesionan, incluso yo

Llegar a una lesión probablemente es más fácil de lo que se cree o al menos de lo que yo creía, para entrar en contexto jamás había tenido una molestia persistente, pero en retrospectiva me doy cuenta de que era cosa de tiempo para que ese momento llegase, cuando un día de descanso es una “easy hour” de trote y después de dos años donde el descanso máximo sin correr no superó los 5 días seguidos, algo debía pasar.

Lo mío comenzó después de dos semanas muy movidas con varias horas en el cerro y que terminaban con una carrera de 40 km que por más “tranqui” que me la tomara era una carrera igual, por lo que la molestia la disfracé como cansancio y cuando en la segunda semana trotando con ella no había cambio decidí ver el primer doc, respuesta clásica: una inflamación de la banda iliotibial, nada grave pero son 15 días parado, 15 días? Una eternidad, pensé que bastaban 3  días luego algunos de bicicleta. Cuando retomé el trote 10 días después ya la cosa no era un juego. Mi objetivo era estar decente para los 109 kms de  Ultra Trail Torres del Paine (UTTP), una carrera que no estaba dispuesto a perderme. Así que comenzaron  las visitas (aguanté 2) a un kine en una reconocida clínica deportiva, la verdad es que estar sentado con hielo, electricidad y estirar un poco puede que sirva, si es que tengo toda la vida para recuperarme o por último el estar sin tanta carga ayudará en algo pero estos tratamientos que varían en el orden del ultrasonido y las corrientes y que parecen recetas, no me terminan de convencer, no soy un experto obviamente pero mi interés es recuperarme, saber qué paso y cómo arreglarlo.

En fin, fui a UTTP corrí los 42 km para “no forzar las cosas” supuestamente y obviamente volví con la famosa banda iliotibial en la mano. Aquí supe lo que era lesionarse, en resumen dos semanas sin poder caminar normal y ni hablar de trotar, entonces comienza un juego mental que no es fácil de manejar, verse obligado a dejar de hacer lo que amas puede ser muy frustrante, sobre todo si en esta etapa tenía que dejar hasta la bicicleta, que me había ayudado a mantenerme en movimiento, traté de no darle mucha cabida a la frustración y me saqué de la cabeza todas las carreras que quedaban en el año, que no eran menores además, esto me permitió pensar en tomarme todo el tiempo que sea necesario para recuperarme bien y no volver a medias, además si mi objetivo es correr toda la vida, no tiene sentido apurar mucho las cosas.

En este estado crítico conversando con amigos llegue a MedPro, quizás con un poco de fe por lo que había escuchado pero al llegar y ser recibido con tanta buena onda e interés por ayudarme, supe que podría tener finalmente una salida rápida de todo este rollo, aquí pude conocer lo que es la terapia manual, el que trabajarán concentrados en mí durante todo lo que dura una hora y no estar con 3 o 4 monos al mismo tiempo, en primera instancia analizan desde la postura del cuello hasta la forma de pisar, los masajes cubren zonas que según yo no tenían nada que ver y se comienza así a armar un mapa de quién soy, qué estoy haciendo mal y cómo lo arreglamos, y cuando digo arreglamos es porque aquí la cosa funciona como un proceso y como un equipo, esto creo que es esencial para una buena recuperación, así que con omeopatía, quiropraxia, acupuntura y masajes increíbles tenía que recuperarme sí o sí, con esa tranquilidad mental, y luego incorporando jornadas de 2 a 3 horas de tratamiento en la clínica, más mucha dedicación y  paciencia, sobre todo paciencia, después de 3 semanas pude finalmente ponerme un par de zapatillas y salir a mover un poco las piernas. Si bien el volver a correr es un proceso tan importante como la recuperación, tener un respaldo de expertos que saben lo que hacen me da la tranquilidad de que no habrán recaídas o al menos las evitaremos de la mejor forma posible, la vuelta si es lenta, es un proceso. Yo que me considero obsesivo con los entrenamientos, y con lo aprendido en el proceso, lo tomé como los entrenamientos más complejos que he tenido hasta ahora, salir a correr durante una semana 3 minutos y caminar dos, no es fácil cuando tienes ganas de llegar y correr  a tu máximo  solo para tener la sensación de cansancio que tanto añoras, así que con la mente fría y aplicando la misma paciencia que había tenido todo el proceso de recuperación, finalmente a la sexta semana de haber llegado a tratarme ya estaba corriendo 45 minutos en plano, feliz,  obviamente el trabajo no terminó aquí, el proceso posterior se encarga de recuperar los músculos que compensaron durante la lesión y además replantear la forma de trotar, algo en lo que aún estoy trabajando, si pretendo correr toda la vida y competir a un muy buen nivel debo corregir todo lo antes posible, así que básicamente me dediqué a reaprender a correr, a trabajar todo lo que implica preparar el cuerpo para correr mejor y sacando en limpio infinitos aprendizajes de todo el proceso, evidentemente nadie quiere lesionarse, pero estamos sujeto a eso y como dije en un inicio es muy fácil caer en una lesión, lo importante creo, es poder aprovechar el proceso, manejar lo manejable y aprender lo que más se pueda. 2 meses sin competir, sin entrenar fuerte pueden pesar en lo físico, pero es necesario poner los pies en la tierra y darse cuenta de que somos frágiles y necesitamos ser inteligentes para saber bailar en la delgada línea que separa, rendir al máximo y sobre exigirse.

Y claro la moraleja es que debes pensar muy bien en manos de quien te pones al saberte lesionado, caer en buenas manos es la mitad de la solución, el resto paciencia y ser muy obediente. 

Moises Jimenez
Trail Runner
Atendido en Clínica MedPro.

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