Mi Primer Mini Ultra

vut3Hace unos pocos años atrás ni me hubiese imaginado correr más de 42K, pensaba que esas largas distancias solo la practican gente que está verdaderamente loca. En aquel entonces era una completa ignorante acerca de lo que hoy me vuelve inmensamente feliz… el trail running. Ya en menos de un año comencé de a poco a entrenar para correr en cerro, maravillándome de lo que de a poco iba siendo capaz de lograr, hasta que un día decidí correr al parecer la carrera más dura, pero a la vez más increíble de Chile, y enfrentarme a la distancia de +42K de Vulcano Ultra Trail (VUT).

 

La previa

Esta versión 2016 el factor sorpresa hizo de las suyas, se venía un fin de semana torrencial…wow pensé; esto se pone entretenido. Viajé a Puerto Varas sola, la mayoría de mis compañeros del trail corrían la distancia de 100K. Sin embargo me acompañaba el mejor compañero de todos, Pedro que por suerte correría este año la misma distancia que yo. Gracias a él creo que manejé muy bien la ansiedad, le hacía infinitas preguntas, pues tenía toda la experiencia de los 100K de VUT 2015, así que lo mejor fue compartir toda la previa juntos. El día antes de la carrera fuimos a la charla técnica y… SORPRESA! Debido a las condiciones del clima, y por una mayor seguridad, la terrible roca Vulcano ya no era parte del circuito, y debido a ese corte se incluían más kilómetros en el paso desolación luego de la última y gran subida…y OJO! Sería la parte con más frío y viento (haciendo mención al nombre). Eso me dejó con muchas ansias, ¡una carrera con frío y lluvia! Acá me gradúo de mujer de acero, pensé casi con entusiasmo, ya que si bien para algunos esto pueden evocar miedo e inseguridades, para mí sucede lo contrario, me ilusiono más. Si hay que superar más obstáculos, llegar a la meta será un total triunfo!

vut2Día D

Desperté ese día con una sensación de expectación total, tomé mi desayuno en la mejor comodidad del mundo y pienso; en unas hora más saldrás de esa zona de confort y te vas a enfrentar a ti misma en el mayor reto de todos. Inevitablemente bajan los nervios, pero al instante me digo; lo que harás será único, solo disfruta y ama lo que haces. Ser optimista me alivia.Ya al salir camino a playa Petrohué, donde comenzaba la hazaña, la lluvia no era menor, casi se caía el cielo… claro la típica lluvia de sur! Y por ende nacen más ansias, ¿En verdad lo lograrás?… y ¿Por qué no?

Ya en la largada empieza mi historia de felicidad, pienso en donde estoy, miro a mi alrededor y contemplo lo bello del lugar, siento la llovizna en mi rostro que me acaricia y me hace saber que ya soy una ganadora y privilegiada por donde estoy. Esa lluvia que inundaba el parque también inunda mi corazón con esa emoción de sentirse viva y plena, pienso en mi familia y amigos que me han deseado lo mejor, siento que todo es perfecto y que nada saldrá mal.

Y largamos!!!!! Todos felices gritando y aplaudiendo…pero esa felicidad solo me duró los primeros 5 minutos hasta que me di cuenta que ir al ritmo que suelo ir en una carrera de trail iba a ser muy difícil, o imposible, con esa TERRIBLE arena volcánica. Complicado, bueno no importa, “baja el ritmo” me dije; no importa que muchos pasen por tu lado como si esto fuese fácil, frente en alto y solo avanza y no te desesperes que esto recién comienza, estás aquí para ir a buena sensación… así que sin alarmarse!!! Y así fui hasta el kilómetro 5 en la Cima Vulcano, fui entrando en un muy buen ritmo y me iba acercando de a poco al grupo que iba adelante mío.

Y partió la parte en que pude volar y sentirme completamente plena, bajar hasta el PAS Petrohué, corrí con una lluvia que apenas veía y me hizo andar full atenta, un viento exquisito en plano y bajando, mi parte favorita. Fui con todo, pasé a muchos, hasta que me caí pero me levanté digna en segundos hahaha a pesar de ello me sentía cómoda y emocionada, no importaba lo empapada que iba, con las zapatillas llenas de arena…Nada importaba, tenía la convicción que lo mejor estaba por venir, ya quería llegar lo más cerca del Volcán Osorno y correr a su lado…

Pero para disfrutar de ese magnífico escenario había que pasar por la quebrada jurásica hasta el Paso desolación, no sabía bien a lo que me enfrentaba, solo me preocupaba más el frío que el cansancio, pues iba totalmente mojada.

vut6Me encontré con muchas personas en ruta, a veces era agradable un intercambio de palabras, te das cuenta que no vas sola y siempre atrás o adelante hay un compañero que te puede ayudar en lo que sea. Ya en subida y arena pesada por suerte costaba me mucho menos, iba a buen ritmo, hasta que empieza a entreverse el sol, aproveché de desabrigarme para secar mi primera capa, la mejor decisión ya que lo que se venía definitivamente era lo más desafiante. A esa altura ya la vista al Volcán Osorno era un inyección de ánimo, majestuoso nos impulsaba a seguir. Sin embargo, ya el sol se iba, empezaba a lloviznar más fuerte, nos acercábamos al paso desolación…y de apoco se veía unas grandes nubes que se acercaban a cada vez más a nuestro paso.

Mucha neblina, viento y frío, tuve que parar para abrigarme, apenas pude ponerme los guantes y un buff en el rostro, a pocos metros no veía casi nada. Había que continuar sin parar para mantenerse en calor a pesar de las tantas subidas y bajadas con poca visibilidad entre arena y piedra volcánica que penetraban en mis zapatos… pero no podía detenerme y ni quería hacerlo, iba ilusionada pensando en que ya llevaba la mitad de la carrera recorrida. Y aquí me ví enfrentada a esa sensación de plenitud, yo corriendo a los pies del Volcán, que ni se veía por la neblina pero sabía que estaba allí, con un viento que tiraba de mis bastones…pero ahí iba yo, paso a paso, sólida completamente entregada a seguir dando lo mejor de mí…eso era lo que quería sentir. Hasta que de apoco se empezó a apoderar de mi otra sensación no tan agradable; el hambre brutal de comida salada! y es allí que veo la luz al llegar al PAS 2; Solo dije denme SOPITA Y RAMITAS por favor!!! Fue lo mejor, estaba feliz y los chicos me miraban extrañados por mi cara de alegría, me sentí completamente reconfortada. Aproveché de sacarme las piedras y rocas de los zapatos y guardé los bastones, ya que prefería descansar los brazos que iban bastante cansados.

Ya despidiéndome del paso desolación, con la guatita llena y el corazón más que contento, con una sonrisa de oreja a oreja empezó el descenso, solo quedaba un poco más de 18K a la meta. Ya de apoco el frío se iba, las nubes y neblina quedaban atrás y daban paso al mejor espectáculo de todos, por mi izquierda el lago todos lo santos y a la derecha el Volcán iluminado con lo rayos del sol…ellos me decían lo lograste! Me desabrigué para ir más cómoda y contemplando la mejor recompensa de todas, ese paisaje jamás lo olvidaré. A pesar que a cada paso que daba la emoción iba aumentando, así también lo era el cansancio, sin embargo, esa bosque al cual nos internamos en los últimos kilómetros fue un regalo…una selva viva, cada árbol en el camino transmitían una sensasión de bienestar inmenso. Luego al pasar por la playa el sonido del oleaje era increíble, ya no quedaba nada.

vut4La Meta

Ver a la gente en el camino con gritos de ánimo a metros de la meta solo hizo que se generará un nudo en la garganta heavy!!! todavía lo recuerdo y se me pone la piel de gallina. Llegué feliz, me convertí en una mini ultra con esos casi 45K, quería lograrlo en menos de 9 horas y así fue…completamente satisfecha. Y acá empapada de emoción que me, empiezo a recibir el cariño de muchos y saludar a los chicos que ví en ruta… felicitaciones por doquier!

Esta experiencia fue lo mejor que pude haber vivido para cerrar el año, sé que puedo mejorar mucho más, aun así quedo conforme y muy sorprendida ya que pesar que no entreno mucho, la mente y la pasión que hay tras esto es inmensa. Aun no llego a tocar el techo en el trail running, quedan muchas carreras y superarme cada vez más me motiva e ilusiona a continuar paso a paso en este hermoso deporte.

Estoy enormente agradecida a los consejos sabios de quienes llevan años en esto, a mi fiel partner Pedro que tal vez sin sus palabras y motivaciones no estaría escribiendo ni una palabra de esta experiencia. Agradecida enormemente a cada palabra de aliento y sabios consejos de mis padres y familia, de mis amigos del club pumas, y a mis amigas de la vida que me celebran cada triunfo.

Esta carrera me enseñó que los límites que yo creía tener no existen, sé perseverante para lograr tus sueños, que siempre se harán realidad si le pones un plan a cada uno de ellos…a seguir entrenando cuerpo y mente, ya que esto es mucho más que correr grandes distancias y entrenar tus piernas…pues sin garra y corazón no se llega lejos.

Alejandra Hernandez

Trailrunner

Solo Running

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