100K Patagonia Run: las bajadas dolor nivel parto!

Correr 100K no es un juego y está bastante lejos de serlo, a pesar de que hace dos semanas había completado una carrera de 70K en dos días con un desnivel que rallaba en la locura, nunca desconfié de mi recuperación, así que no dude en ir a probar la máquina a Patagonia Run.

Para ponernos en contexto, la carrera prometía ser increíble, paisajes alucinantes, un nivel de corredores muy alto, lluvia y mucho frío los días previos, se valía estar nervioso en la previa.

Imágenes gentileza Mariano Paz http://www.fotosdeaventura.com/
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La largada era a las 00:00 hrs! Nunca he corrido a esa hora, ni siquiera sé cómo reaccionaría mi cuerpo, la cantidad de interrogantes que pasaban por mi mente al momento de largar no eran pocas, pero en fin, tenía mi plan bien pauteado, alimentación por cada hora así que solo quedaba correr. Largamos a la hora prevista, obviamente un grupo se fue como si fuera una carrera de 10K, mi plan era ir de menos a más así que me tomé la partida con calma, entré en calor y a la media hora ya estaba corriendo a mi ritmo, muy cómodo y disfrutando de la ruta, en el km 27 deberíamos estar parados en la cumbre del Cerro Colorado, no sin antes cruzar tantos arroyos como fuera posible, lo que para mí significaba reactivar las piernas y acelerar para no enfriarse, en el ascenso al Cerro Colorado íbamos por un bosque increíble, nevado y en un silencio que te permitía escuchar la respiración con tanta claridad que emocionaba, por aquí me encuentro con Mauri [Pagliacci] que iba un poco tocado, le aprovecho de cantar cumpleaños y sigo! (qué gran ayuda me prestó este campeón en los PAS siguientes) salgo del bosque y corre un viento helado, yo manteniendo mi ritmo constante no sentía mucho frío pero sí sé que la cosa estaba helada pues la barba la tenía congelada, es decir, tenía un trozo de hielo bajo el mentón, toco cumbre y comienzo a bajar muy tranquilo, la cosa estaba resbalosa y hay que dejar piernas para después, así llego al kilómetro 33 donde tomo geles que había dejado y relleno las botellas, este PAS era un SPA la verdad, había DE TODO, de aquí salgo junto con Gus [Cevallos], un chico de Ecuador, que a pesar de llevar un resfrío iba a un ritmo muy sólido y que me acomodaba, así que nos internamos en la ruta juntos, la noche era realmente hermosa un cielo despejado que no dejaba de asombrar y hacia todo más frío, los charcos congelados y el campo brillando por la escarcha.

Imágenes gentileza Mariano Paz http://www.fotosdeaventura.com/
Imágenes gentileza Mariano Paz
http://www.fotosdeaventura.com/

Lo que sigue ahora es correr, cruzar arroyos, comer, y beber, durante horas escuchando solo los pasos en la oscuridad y tratando de alcanzar a algún corredor, llegamos a Quechuquina en el kilómetro 56 con un grupo de unos 6 corredores, aquí me cambio las zapatillas Hoka Stinson Trail que me venían cuidando del impacto hasta ahora por las Kailua, un modelo más liviano, relleno botellas y parto, en este punto yo había definido que comenzaría mi carrera, así que sin dudarlo aprieto el ritmo, paso a un par de corredores y al rato nos internamos en una subida paulatina hacia la cumbre del cerro Quilanlahue, la vegetación era tan frondosa que solo corría guiándome por las marcas sin mirar siquiera donde estaba poniendo los pies, al poco rato se viene la subida de verdad, lo que estaba esperando, así que manos en las rodillas y con un paso constante logré pasar a unos 4 corredores de 84K y creo que a 3 de los 100K, llego a la cumbre con una vista más que privilegiada que te demuestra porque es que disfrutas estas locuras, y comienza la bajada, aquí puse la primera canción de la carrera y creo que no me guarde nada, bajé como si mi vida dependiera de llegar abajo en tiempo récord y disfrutando cada paso, después de este frenesí se viene lo que ya de lleno es el retorno a la meta, estas partes siempre me han costado mentalmente, pero en fin, con paso firme aproveché de saludar y recibir mucho ánimo de los corredores de 63K que iban en dirección opuesta a la mía, al rato llego al último PAS de la carrera, sin ánimos de presionarme me comentan que voy 5° en la general (según yo estaba entre los 10 primeros, pero quinto???), aprovecho de deshacerme de todo y correr solo con una botella, me pego a un corredor de 42K que iba muy rápido y lo sigo por unos 4 o 5 kilómetros. Aquí el estómago ya me dice que la cosa se viene complicada, quedan aún 11 kilómetros y cualquier bajada me producía un dolor nivel parto (exagerándolo un poco)!

De aquí en adelante todo es cabeza, caminando un poco, trotando otro, hasta que me encuentro con la gente de 10K y 21K que estaban disfrutando a todo dar su prueba, esto me llena de ánimo y comienzo a acelerar, ya los últimos cuatro kilómetros, una y el pavimento, la satisfacción de poder completar el recorrido y todo lo que implicó, esto se acaba, finalmente pude mantener el 5° lugar hasta el final lo cual obviamente me deja más que contento.

Agradezco a Hoka One One Chile, por confiar en mí y brindarme todo el apoyo y preocupación, a Solo Running por permitirme asistir a esta prueba, a mi familia y amigos por estar siempre tan pendiente de mis pasos, a la Gabi, obviamente, y a todos con los que tuve el placer de compartir en este increíble fin de semana, felicito a todos por completar sus recorridos, que estoy muy seguro no fue nada de fácil, gracias por la buena onda y espero que esto se repita! 

Moises Jimenez

arrow03 Galería de fotos Patagonia Run.

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