Vodka, Putín, las rusas y una maratón

No puedo dejar de mirarla. Tiene unos ojos verdes seductores, una mirada cautivante. Estoy asombrado, le sonrío y me sonríe de vuelta. Qué suerte. No me pierde de vista. Está parada esperando, esperándome quizás. Es ahora o nunca. ¡Sigue sonriendo! Estoy asombrado por su belleza, debo ir a hablarle, decirle algo, lo que sea. No puedo dejar pasar esta oportunidad. Me mira directo a los ojos, ¡ya!, voy a ir, pero no. No puedo. No me atrevo. Más bien no puedo. Debo seguir mi camino. Recién van 10 kilómetros de la Maratón de Moscú y asoma una cuesta complicada. A ese amor fugaz debo dejarlo de lado, olvidar, y solo pensar en correr.

Faltan quince minutos para la partida y el primer cajón está vacío, algo impensable en las maratones multitudinarias a las que todo corredor quiere asistir como Nueva York, Chicago, Boston, Berlín, etc. Pero yo no. Prefiero las nuevas, las pequeñas, donde los voluntarios y la organización no te tratan como un número más. En Moscú ha sido así. Hace pocos días me escribieron del sitio web más popular de Rusia para preguntarme por qué quería llegar a correr a la cuna del comunismo. Les dije por lo exótico, porque son oportunidades de una vez en la vida. ¿A algún corredor piensa en ir a Moscú a correr?, pues no, por eso mismo quiero ir les respondí.

moscu02Toman el vodka en «shots» o «cortitos» y luego beben alguna bebida para pasar el fuerte sabor. Es el estilo ruso. Lo toman en la noche o cuando se está almorzando. O en la mañana. En verdad cualquier momento es adecuado para que esta bebida alegre la vida y disminuya el frío. Mi amigo-guía me insta a seguir esas tradiciones y como buen invitado no puedo decir que no. Un día comemos con su familia y su madre de unos 64 años nos acompaña entusiasta en los brindis iniciales. Yo les cuento que en Chile tenemos los aperitivos como el pisco sour pero no tomamos cortos. Quizás ahora pueda aplicar esta sana costumbre rusa a mis hábitos diarios. Por qué no.

Van 20 kilómetros y mis proyecciones se van cumpliendo. Una hora 28 minutos aún sin signos de agotamiento. Estoy comprobando que caer de mediopie efectivamente te hace un corredor más eficiente. Cuando caes con el talón el cuerpo necesita hacer un doble esfuerzo para el siguiente paso. Llegamos a los 30 kilómetros y voy un par de segundos atrás de mis proyectados 2:12. En los 35 voy casi un minuto atrás así que empiezo a acelerar. A dejarlo todo precisamente cuando la ruta nos hace pasar por las paredes del Kremlin, la casa de Gobierno de Vladimir Putin. El viento en contra se hace sentir pero el haber entrenado en esas condiciones me lo hace fácil. Cuando me cuesta más empiezo a caer casi de punta y los músculos del pie ayudan a mi rechazo. Logro descontar segundos y mejoro mi promedio. Al llegar a la meta en la última recta aplaudo a la gente que ha llegado a animar. Consigo mi nuevo récord personal de 3:05:29: es mi mejor tiempo en la maratón que menos he sufrido.

moscu03Soy el único chileno. Antes de largar un runner me pregunta algo en ruso y le digo «english», ahí me pregunta si es mi primera vez en Moscú y claro que lo es. Todos los que converso me preguntan si me gusta Moscú y les digo que sí. Es que es un anhelo cumplido. La maratón no pasa por la Plaza Roja ni la Basílica de San Basilio, si lo hacemos por el imponente Krymsky Bridge y la llamativa Tverskaya Street. En general son calles gigantescas con muchos carriles para los autos hoy solo disponibles para nosotros los corredores. No hay tanta gente en las calles animando pero la seguridad es increíble. Creo que cada 100 metros hay un efectivo de seguridad. Mi amigo ruso que ha hecho de guía me explica más tarde que pertenecen a las fuerzas armadas en algo así como reservistas. Tanta seguridad como las que hay en las estaciones de trenes o metro de la capital en las que abundan los detectores de metales y policías resguardando. El conflicto en Ucrania seguro tiene el nivel de alerta más alto. Falta gente animando, seguro que sí.

En las 12 semanas de entrenamiento previo nunca estiré, nunca calenté, hice absolutamente ningún trabajo muscular abdominal o de Core. Lo que me permitió llegar a mi récord personal fue haber seguido un plan de entrenamiento (sacado de internet) al pie de la letra y haber visitado a un fisioterapeuta que cambió mis paradigmas. En Barcelona me recomendaron dejar de usar plantillas, cambiar mi postura para caer de mediopié y usar zapatillas con mínimo drop. Si pretendo llegar a las 3 horas quizás deba hacer otras cosas, pero por ahora me alcanzó con eso. Aún no tengo claro el objetivo de mi próxima maratón la primera semana de noviembre. Ya llevo quince distancias 42 kilómetros 195 metros. Ahora Atenas me espera. 

Miguel Angel Martinez

Abogado y periodista

https://twitter.com/mmartinez6

arrow03 Galería de fotos Maratón de Moscú.

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