Tocando el cielo con una brújula

El pasado 23 de noviembre se llevo a cabo la 3° versión del Sudamericano de Orientatlón, que tomó lugar en la ciudad de Quito, Ecuador. Esta fantástica modalidad deportiva que combina el trail running y la orientación terrestre congregó a participantes de países como Argentina, Brasil, Colombia, Chile, y Ecuador.

La representación chilena, compuesta por 10 orientatletas, dejó su huella en este evento latinoamericano y una de sus participantes nos cuenta su experiencia.

Enfrentando la altitud

Los días previos al evento la incertidumbre se hacía sentir. El hecho de tener que enfrentar una carrera de Orientatlón a una altitud de más de 2.800 m.s.n.m. en un terreno desconocido era como para preocuparse, sobretodo, al momento de entrenar. En este sentido, y como entrenamiento previo, muchos de los que participamos en Orientatlón Chile asistimos a carreras de trail running de alta exigencia, entre ellas, The North Face Endurance Challenge, 5ª fecha del Circuito Trail Running Altos de Lircay by Berghaus y un entrenamiento organizado por Sergio Yañez, organizador de Orientatlón Chile, quien nos llevó a desafiar nuestras capacidades físicas y psicológicas al tener que enfrentar por primera vez la cumbre de La Parva (4.080 m.s.n.m). Al llegar a cumbre, nos dimos cuenta que no era imposible y que pudimos conquistar nuestros miedos. Al menos, ese fue mi pensamiento.

Quito, más cerca del cielo

Llegando unos días antes de la carrera, contemplo desde el avión la majestuosidad de las montañas y cerros de rodean esta bella ciudad. Su verdor emerge desde todos los puntos cardinales. Es en este lugar donde se encuentra “la mitad del mundo”, por lo que podías estar en el hemisferio norte y sur al mismo tiempo. Por otra parte, tuve la oportunidad de tomar la ruta del Rucu Pichincha, una montaña que se encuentra a 4.640 m.s.n.m. Yo solo llegué a los 4.500 m.s.n.m. porque subí como turista, sin las provisiones necesarias como para haber seguido hasta la cumbre. Sin embargo, me sentí bastante bien a pesar de la altitud.

Día previo

Ya estando todos los chilenos en Quito, nos reunimos para recorrer un poco la ciudad y de ahí nos dirigimos a la charla técnica que llevó a cabo la organización de Orientatlón Ecuador. Una cálida recepción nos esperaba y el espíritu de camaradería se hacia sentir en el ambiente. Una vez finalizada, pudimos conversar y compartir por unos instantes un grato momento con nuestros amigos de los países asistentes. La ansiedad y la emoción se respiraba en este lugar.

Tocando el cielo con una brújula

El día había llegado. Pese a ser época invernal, un sol radiante nos recibía y daba cuenta de que sería una jornada calurosa. Nos solicitan reunirnos en un lugar cercano al centro de Quito para trasladarnos en un bus al lugar donde comenzaría la carrera. El punto de partida comenzaba en un lugar llamado El Cinto, en el Parque Chilibulo Huayrapungo, a las 08:00 a.m. La largada era a las 09:30 hrs. En relación a la altitud, esta oscilaba entre los 3.200 m.s.n.m a los 3.800 m.s.n.m. La carrera finalizaba en un pueblo cercano llamado Lloa a las 12:30 hrs.

La preparación de los competidores era notoria. Rostros de concentración y sonrisas de emoción se reflejaban en cada uno de los asistentes. Algunos equipos tenían representantes de elite, de carreras de aventuras, de las fuerzas armadas y también de civiles, padres e hijos. Era una visión muy variada. Y bueno, la garra chilena también se hizo notar al pronunciar nuestro típico grito “C-H I”… “L-E”!!! Con eso, metimos miedo (jejejeje). La representación chilena estuvo compuesta por una dupla femenina, dos duplas mixtas, 2 mujeres en categoría individual damas, y 2 varones en individual varones.

¡Comenzó la carrera!

Con mi amiga y super dupla Caroline Meza decidíamos cual era la mejor ruta para poder “atacar” los puntos de control (prismas) que tenían mayor puntaje. Teníamos un tiempo de 3 horas de carrera para lograr un máximo de puntaje dentro del tiempo determinado. El mapa en sí estuvo complejo, ya que los caminos o senderos estaban levemente marcados y se apreciaba que la densidad de los bosques era notoria en algunos sectores. Afortunadamente, pudimos remarcar los senderos para saber bien por donde avanzar y pensar estratégicamente cuál sería el mejor camino a seguir.

Los primeros kilómetros eran de solo subida. La altitud se hacía sentir en nuestros cuerpos, pero luego de un momento ya podíamos correr bien. Los efectos de nuestra preparación previa se hicieron sentir positivamente. Recorrimos lugares muy bellos, y algunos de difícil acceso. Frente a nosotras, se abría paso un bosque con una cierta combinación de selva amazónica. Caminos y senderos de dificultad media fueron nuestros acompañantes en el recorrido. Asimismo, era posible observar insectos poco conocidos que adornaban el entorno. Durante el recorrido era imposible no detenerse para tomar fotografías y aprovechar de recuperar un poco la energía. La altitud finalmente se hizo parte de nosotras y terminamos disfrutando de cada kilómetro recorrido (aprox. 12 kms).

Ya llegando a la meta, en 2 horas 50 min, celebramos nuestro logro. El solo hecho de llegar “enteras y felices” fue lo más importante para nosotras. Cumplimos con hacer más puntos de lo que teníamos presupuestado y además llegamos dentro del tiempo de carrera. Teníamos una leve esperanza de que nos había ido bien como para estar en el podio. Sin embargo, igual teníamos competidoras muy fuertes y además, la mayor parte de ellas eran de Ecuador. Por lo tanto, tenía una mejor adaptación a la altitud.

Mientras esperábamos la premiación, la organización nos brindó un rico almuerzo. Fue un hermoso encuentro de camaradería y amistad, donde pudimos compartir las experiencias vividas con los otros competidores. Además, pudimos intercambiar ideas, camisetas, emails, etc. Fue un instante propicio para conocer a nuestros Orientatletas de Latinoamérica.

Al llegar el momento de la premiación, nuestros nombres son mencionados para el 3° lugar de la categoría duplas damas. ¡No lo podíamos creer! Fue de verdad muy emocionante. Por supuesto, al subir al podio no pudo faltar nuestro típico grito “C-H I”… “L-E”!!! Eso, marcó la diferencia. El segundo lugar lo obtuvo la dupla damas de Ecuador (eran tres duplas locales), y en primer lugar quedaron nuestras amigas de Argentina. Este momento fue muy lindo. Abrazos fraternos fueron los que se tomaron el podio. Posteriormente, nombraron a otra amiga y representante chilena, Cynthia Silva, quien sacó 3° lugar en la categoría individual damas. Por lo tanto, nuestra representación chilena se llevó para la casa, unas lindas medallas, muchos abrazos, bellísimos recuerdos y una tremenda experiencia que esperamos volver a repetir el próximo año en Argentina.

En conclusión, cada carrera y entrenamiento previo fue fundamental para haber logrado los objetivos propuestos. Principalmente, el poder disfrutar de correr en altura y consecutivamente, obtener buenos resultados. En ese sentido, quisiera agradecer a todos mis amigos que representamos a Orientatlón Chile en Ecuador: Sergio y Caroline, muy agradecida por todas las gestiones realizadas para que esta participación y representación chilena tuviera muy buenos resultados. Además, por proveer de unas preciosas camisetas que nos hicieron lucir durante la carrera y, principalmente, por toda la preparación previa otorgada en los talleres que ofrecen, y en las mismas competencias de Orientatlón. A mis amigos y compañeros de Orientatlón Chile en Ecuador: Adolfo, Romina, Alberto, Cinthia, Marcia, Yalie y Patricio; Muchas gracias por los días compartidos y por haber mojado literalmente la camiseta por Chile. ¡Somos un lindo equipo! También a todos las delegaciones de los respectivos países participantes, muchas gracias por los momentos compartidos y en especial, a Orientatlón Ecuador quienes nos ofrecieron un lugar maravilloso, una muy cálida recepción y una muy buena organización. 

Cecy Morales

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