Tape; ¿Necesito un Kinesiólogo?

Cada vez causa menos sorpresa o intriga ver a personas y deportistas con unos llamativos “parches” de colores en su cuerpo. Muchos los conocieron en alguna visita al kinesiólogo, otros lo vieron por primera vez en la televisión, ya sea en partidos de fútbol, transmisiones de los Juegos Olímpicos o incluso en programas de “reality”. Como olvidar aquella imagen de Gary Medel con su muslo vendado, apenas pudiendo caminar en el partido contra Brasil durante el Campeonato Mundial de Futbol de Brasil 2014.
Pero, ¿qué es y para qué sirve el tape? El tape es una cinta terapéutica usada tanto para la prevención como para el tratamiento de lesiones deportivas y otros trastornos. Existen 3 tipos de vendaje: elástico, rígido y mixto, cada uno con propósitos y objetivos diferentes. Por lo general, es una herramienta que se utiliza para dar soporte a lesiones musculares, tendinosas, ligamentosas y articulares. Ayuda a aliviar el dolor y mejora el flujo sanguíneo y linfático, entre otros efectos o aplicaciones. En esta oportunidad no hablaremos acerca de la evidencia científica que posee el uso de esta herramienta.
Independiente del uso terapéutico o preventivo que se quiera lograr, una de las preguntas frecuentes que realizan los pacientes en la consulta kinésica es si es estrictamente necesario que un kinesiólogo haga la aplicación. Hay opiniones divididas entre los profesionales que hacen uso del tape, algunos estiman que SI es necesario que lo aplique un kinesiólogo capacitado, principalmente porque se requiere conocimiento de la técnica, además de conocimiento anatómico y biomecánico para lograr un buen vendaje. Por el contrario hay otros que están dispuestos a educar a los pacientes para que ellos mismos puedan aplicárselos cuando la situación lo amerite.
Pero antes de ver si el kinesiólogo o el paciente realizan el vendaje, lo primero es determinar si se justifica realmente su uso. Para eso, es importante tener claro el contexto del paciente, con sus actividades y el objetivo que se persigue.
En caso de que se justifique el uso, se analiza la zona en la cual se aplicará el vendaje, si ésta es de fácil alcance para el paciente, no habría mayor inconveniente en enseñarle la aplicación, asegurándose de que siga todas las recomendaciones pertinentes para que el vendaje quede bien puesto, y no dejar de lado el hecho de que la persona entienda la función que cumple el vendaje en su caso particular. Esto forma parte de la educación que se le entrega al paciente durante el tratamiento kinésico, contribuyendo a que el mismo se convierta en un factor principal de su recuperación.
En el caso que la zona de aplicación sea de difícil acceso, como sería la espalda por ejemplo, puede no ser una buena idea enseñarle al paciente a colocarlo el mismo por la dificultad de “alcanzar” esa zona, ya que es muy probable que el vendaje quede mal puesto y por ende que no cumpla su efecto. Pero si puede ser una buena opción el enseñarle a un familiar o cercano del paciente para que este lo coloque de forma apropiada.
Es importante que la decisión de si enseñar o no al paciente a auto aplicarse un vendaje sea conversado con este, con el fin de que queden claros los efectos que se desean lograr. Otra recomendación es destinar algunos minutos de la sesión para que el paciente realice el vendaje frente al kinesiólogo y así ir corrigiendo y aclarando dudas en el momento.

Fernando Yanjarí
Kinesiólogo KMP
Kinesiología y Medicina Preventiva

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