Puta-End-O

Me gustaría partir felicitando a todos los que tuvieron la valentía de enfrentarse los 60 km que nos ofreció esta carrera, realmente el solo hecho de pararse en la línea de partida con un pronostico climático que por ningún ángulo se veía favorable era un tremendo primer paso.

Putaendo el 2013 nos sorprendió con un circuito de 33 km muy rápidos y con un calor de locos, este año la cosa fue totalmente distinta, una ruta de 60 km con un desnivel considerable y además nieve y frio pronosticados, la ecuación perfecta para mi gusto. Así fue como partimos a las 6:30 am, con un ritmo rapidísimo en el grupo de punta, riéndonos y conversando un poco con Max y el Pepa para entrar en calor, sabíamos que venía una aventura increíble. Después de un par de kilómetros planos al fin entramos al sendero, comenzaba con una subida leve pero suficiente para que varios bajaran el ritmo, yo no tenía frontal por lo que mi plan era pegarme a algún corredor hasta que se hiciera de día y ahí poder entrar en mi ritmo, así lo hice compartiendo poco más de media hora junto a Luis (Valle) quien iba a un ritmo de miedo, pero que me ayudó mucho a marcar el paso desde el principio, a las 7:30 ya aclaró y decidí atacar de una, mi plan era no correr al 100% esperando la gran trepada al portezuelo del Orolonco y de ahí en adelante dejarlo todo.

El primer tercio de la carrera eran sumamente rápidos, no me di cuenta y ya estaba en el kilómetro 22, saludando a Mati Bull de TrailChile quien me decía que Emmanuel iba primero a 7 minutos de mí, era menos de lo que esperaba, pero decidí apegarme a mi plan, y así fue como en menos de 5 kilómetros llegaba mi parte favorita, la subida al portezuelo, eran 5 km con 1000 D+, es decir, que se apegaba en el límite a las reglas de un kilómetro vertical, decidí apretar desde el comienzo y marqué un ritmo constante, dentro de lo posible, era increíble el poco agarre que había en el barro bajo la nieve, de cada 3 pasos uno me permitía avanzar, así que agarrándome de piedras cubiertas de nieve, ramas y todo lo que encontrara logré moverme hacia arriba, me sentía como en casa, corriendo en algún entreno invernal en Coyhaique. Cerca de los 1900 metros de altura logro ver a Emmanuel, quien se veía un poco agobiado por la subida, lo alcanzo y cruzamos un par de palabras, pero sigo concentrado en mantenerme en movimiento, de aquí en adelante la nieve se pone cada vez más profunda, y no había sendero alguno, por suerte lograba ver bien las marcas puestas por la organización. Luego de alcanzar el punto más alto con una vista increíble, que por supuesto me detuve para apreciar por unos segundos, comenzaba un tramo por un filo nevado y sin pisada alguna, la sola sensación de abrir la ruta ahí era impagable, disfrute cada paso aunque lógicamente con precaución, la verdad es que en este tramo también sentí un poco de miedo, sí, miedo, no por mi si no por los que vendrían más atrás, si esta parte de la ruta se tapaba por completo con nubes, mas de alguno lo habría pasado bastante mal, en fin, seguí avanzando hasta encontrar a un punto de control de una sola persona, después entendí que esa era la meta volante, miro hacia atrás y no veo al segundo, así que en la punta de la carrera solo me dedique a bajar tratando de captar lo mejor del paisaje y a la vez tratando de no dar pasos en falso que me pudieran salir caros.

Foto cortesía TrailChile

Se termina la bajada pronunciada y siento los pasos de Emmanuel, me había alcanzado y aquí ya la cosa se ponía intensa, sabía que sería entonces una segunda mitad entretenida.

Nos movimos rápido hasta el cuarto abastecimiento, donde solo pare a rellenar agua y salí primero, con la ruta en la cabeza sabía que venían unos 5 o 6 kilómetros sin ninguna subida que solo había que correrlos a tope, obviamente, así lo hice. Luego de salir de un lecho de piedras y entrar al sendero nuevamente, me pasa Emmanuel a un ritmo brutal, pensé que no lo vería más en la carrera, ya solo quedaba llegar hasta el abastecimiento en el kilómetro 50 para de ahí enfilar hacia la meta (o eso creía yo). El entorno había pasado de un tramo totalmente invernal con arboles tapados en nieve a un valle característico de la zona central, con arbustos y lomas por donde miraras, cuando llego al kilómetro 50, relleno agua por última vez, como unas uvas que probablemente son las mejores que he comido en mi vida, creo que fue lo único sólido que entraba a mi estómago después de 5:30 hrs de carrera, parto rápido y el encargado del abastecimiento me dice que tengo que ir por la izquierda hasta que otra persona me indicara la ruta, yo sabía que la ruta original consistía en subir una pequeña loma que estaba a la derecha y de ahí deberíamos bajar hacia el pueblo, lógicamente le hice caso y seguí por la izquierda, topándome con algunos corredores de los 30 kilómetros que iban en su primera mitad, de aquí en adelante el plan era simple, mantenerme corriendo hasta la meta, lo demás no importaba.

Foto cortesía Putaendo Aventuras

Después de 5 kilómetros ya estaba convencido de que la ruta hacia la meta seria la misma que habíamos hecho en el principio de la carrera, lo que encontraba extraño pero no había tiempo para cuestionarse, así que después de varios repechos y bajadas me encuentro en la última subida hacia una antena, a 100 metros veo a Emmanuel, decidí apretar con lo ultimo del tanque para darle alcance pero en la bajada de la antena lo pierdo, sigo corriendo por la ladera del cerro hasta que entro por una calle preguntando si habían visto pasar a algún corredor, me dicen que no así que vuelvo a la ladera del cerro. Hasta que me convencí de que estaba perdido y opté por cortar en la siguiente esquina y tratar de ubicarme llegando a la plaza, así que con toda la desesperación que implica ir segundo después de 65 kilómetros y con el primero a pocos metros pregunté a cerca de 10 personas dónde estaba la plaza y el Parque Municipal (básicamente de las 10 personas, 5 me respondieron y otras no entendían que cresta hacia yo corriendo vestido así y preguntando como loco por la plaza) finalmente me ubiqué y logré ver a lo lejos la meta, últimos 200 metros corriendo sin parar y cruzo por fin la meta en 7:18 hrs y 68 kilómetros. La verdad es que sumamente feliz por el buen resultado y la gran competencia que existió, fue una carrera «Épica» tal como se veía venir, que superó con creces lo hecho por la organización en 2013.

Da gusto ver a un equipo trabajando tras una carrera como esta, con tanta dedicación y energía, si bien existieron un par de inconvenientes, no se comparan con todo lo que se hizo para poder llevar a cabo el desafío, me faltan un poco las palabras para agradecerle a toda la gente de Latitud Sur Expedition, por el tremendo trabajo que hicieron y por el gran aporte que hacen a este deporte, imponiendo Putaendo como un referente obligado en cuanto a carreras en Chile, sabiendo aprovechar por completo lo que ofrece el lugar y no forzando la carrera a marcar cierta distancia, más bien dejando que la ruta fluya y termine siendo realmente una carrera por senderos.

Solo queda agradecer a todos por la buena onda, por compartir los buenos momentos antes y después de la carrera, a Max, el Boss de San Felipe, por recibirnos con todos los lujos y a la Gaby por acompañarme y aguantar todo lo que implica una carrera como esta! 

Moises Jimenez

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