Ni tan locos

Si eres un “runner” habitual, probablemente ya te lo habrán dicho: “Estás loco”. Y las veces que te toca escuchar esa frase aumentan exponencialmente conforme aumentan las distancias que corres, su frecuencia, o cuando el horario y las condiciones se vuelven irracionales para los demás. Pero nadie dijo que correr era un asunto racional (para más al respecto, ver la reciente columna sobre correr y amar: Yo no amo correr). Y terminas juntándote con tantos “locos” que naturalizas lo que antes te parecía imposible; levantarte a las 12:30 para partir una carrera a las 4:00 a.m.; pasar toda la noche corriendo; correr cuando está lloviendo, nevando o hay 45 grados.

Pero si correr nos vuelve (más) locos, también es necesario reconocer que algo de locura traemos de antes. Hay ciertos rasgos de personalidad que nos hacen más vulnerables a enganchar con correr, a darle una determinada forma y, especialmente, a llevarlo a sus extremos. Veamos algunos de esos rasgos y cómo se manifiestan en nuestro deporte (ojo que acá no estamos diagnosticando a nadie, y es perfectamente posible tener algunos rasgos sin padecer los trastornos). En esta edición, el obsesivo-compulsivo y el histriónico (o histérico):

1) Uno de los tipos que abundan en el running es el obsesivo-compulsivo. Este individuo se caracteriza por una intensa necesidad de control, como puede verse en la planificación de la estrategia y equipamiento de las carreras largas de trail (preparación que suele quedar documentada con una foto posteada en facebook de todos los implementos cuidadosamente desplegados y un “Todo listo para (inserte carrera)”. O en el maratonista estacional que prepara una o dos maratones al año cuasi-religiosamente, siguiendo un riguroso plan escalonado y categorizando sus ritmos, estimando cuándo debe pasar los 10, 21, 30 y 40 kms, anotando y revisando sus kms semanales (ayudado por su fiel Garmin/Timex) y probando hasta la mejor combinación de sabores de geles para la carrera para que nada quede al azar. Probablemente, también se sepa de memoria los PB de sus rivales. El tiempo que dedica a todo esto puede llegar a ser considerable.

Y si bien no es necesario ser Jack Nicholson en Mejor Imposible, prendiendo y apagando la luz 50 veces, en el obsesivo es posible identificar conductas repetitivas o compulsiones, como correr todos los años las mismas carreras o tener ciertos rituales pre y post-carrera (incluida la cerveza). Y la fuerza imperiosa de la compulsión se siente al máximo al estar frente al sitio web de la carrera y no poder evitar presionar “Inscripción”. Otro elemento de este estilo son los pensamientos intrusivos, y es así como el runner obsesivo piensa constantemente en su próximo entrenamiento, en el cerro que quiere conocer, en su plan de carreras para el año, en cuáles le dan los puntos para el UTMB, en el dolor que le empezó en el costado de la rodilla, en las nuevas zapatillas que “necesita”, etc, etc, etc…

2) Un segundo grupo de rasgos tiene que ver con el tipo histriónico, que es desproporcionadamente emocional, dramático y siempre está en búsqueda de atención. Si bien las redes sociales han exaltado estos rasgos en todos nosotros (ej: con posteos de podios, carreras a las que se va a ir, ranking en la categoría, etc), el runner histriónico estará más frecuentemente extasiado ante la maravilla del paisaje, furioso por la desorganización de la carrera, atormentado por no saber cuál de las dos carreras que hay la próxima semana elegir. Una forma en que esta búsqueda de atención se manifiesta es a través de la seducción, y es ahí cuando el mercado con su amplia oferta de productos deportivos viene al rescate para permitir diferenciarte con lo último, lo que está de moda, las zapas controversiales o “el mismo que usa Kilian”. Otras versiones son declararse minimalista, correr sin polera u ocupar jergas especializadas del tipo PB, FKT, línea, single y double track, etc. Ojo que estos rasgos se ven tanto en los machos como en las féminas, contrario a lo que dice la sabiduría popular (solo que en las segundas tiende a ser más fácilmente identificable por la gama de rosados fluorescentes que utilizan).

Este tipo tiende a aburrirse fácilmente, por lo que siempre va a estar buscando el nuevo desafío deportivo (la carrera en el desierto, el skyrunning, la carrera de obstáculos, la travesía de auto-suficiencia con documental al respecto, la carrera de 24 o 48 hrs, etc.) de lo contrario pierde el interés.

En la próxima edición: el corredor narcisista y los rasgos psicóticos (o sea, los locos más locos). 

Andrea Lopez

Psicóloga

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