Elqui Challenge 42.2 y la zona de confort I

Mi nariz está pegada a la ventana del bus que nos lleva a la plaza de Montegrande. Me fascina observar la manera en la cual el hombre se apoderó de los cerros ganando terrenos “verticales” y terrazas de preciosas uvas pisqueras. Admirable trabajo de ingeniería y esfuerzo humano.

Valle del Elqui Challenge 42K está a punto de comenzar su cuarta versión organizada por CMRS Producciones y el grupo de aficionados participantes es una mezcla variopinta de clubes de todo el país: 3 Runners de Chillán, Santiago Runners, Correcaminos, Elqui Runners, Corre Manía

Llegamos a destino y bajando del bus un pequeño grupo de familiares y curiosos nos da la bienvenida al pueblo de la poetisa Gabriela Mistral. El sol no se muestra y digámoslo… Hace muuucho más frío de lo esperado. Recuerdo haber corrido en peto y shorts el año pasado, ahora cuesta armarse de coraje para sacarse calzas largas y chaquetas abrigadoras pero la primera etapa nos espera con sus 11 kms en camino de tierra y yo, que no me pongo las zapatillas desde hace dos semanas, tengo unas ganas terribles de correr. Me siento un caballito de carrera.

Llamados uno a uno, cruzamos simbólicamente el arco de meta en una faraónica presentación: somos muchos este año y da gusto saber que tendré que pelear para defender mi podio del año pasado. Largamos y decido andar a un paso seguro pero sin exagerar, recordando las palabras del profe Omar: “las carreras se ganan desde atrás”… Así que me freno en las bajadas y enfrento las primeras subidas a pasos chicos. Los dos amigos españoles me acompañan unos kms alentándome, corremos codo a codo, Jose Antonio buscando su paso y Fernando metiéndome conversa. Vamos cómodos y muertos de la risa en el camino, así da gusto correr, relajada y liviana sin pensar a lo que me espera ; Fernando me da el mejor consejo de la historia: busca tu zona de confort.

Y anímicamente confortada y cómoda me dirijo hacia el punto más alto del circuito que marca la vuelta para el retorno a la meta. Llego sin piernas, arriba. Enfrenté bien la subida pero mis muslos están contracturados: me lanzaré adrenalínica en una bajada kamikaze (en mi caso) a 4’10 acompañada en los últimos metros por JC hacia la meta.

El día se abrió y después de una copiosa tallarinata, aprovechamos del sol tibio y nos tiramos al pasto patitas arriba para recuperar las energías que necesitaremos en la segunda etapa de este desafío: 13 km sobre asfalto casi todos en subida. Con cara de muerte y un estómago pesadísimo estoy en la línea de largada del tramo Paihuano – Pisco Elqui. Largamos entre los aplausos del minuto público que nos acompaña con gritos de aliento desde los balcones del pueblo. Kilómetro dos y todavía mis piernas no responden, mi panza empieza a retorcerse y se venga del esfuerzo con arcadas de vómito.

Qué lindo espectáculo estoy dando a mis compañeros… Muchos paran en el camino para preguntar si necesito asistencia, pero ya sé que la solución será parar. No recuerdo haber caminado tres kilómetros más en subida, pero de alguna manera llego al primer puesto de hidratación esperando a la “ambulancia escoba” para mi retiro. Sí, decido abandonar. El primer DNF de mi vida… Y no se siente taaan mal como lo pintan algunos: hay crónicas que lo presentan como la elección entre la vida o la muerte, seguir o no seguir, ser o no ser… Si te sientes mal, paras y ya está. No es una olimpiada. Veamos el lado positivo: mañana estaré un poco más descansada que mis contrincantes por lo tanto me acurruco en el clima tibio de la ambulancia y me concedo una siesta turística. Llegando al internado me tomaré una sopita sin gluten, una ducha caliente y estaré como nueva! 

 Resultados Valle del Elqui Challenge 42K.

 Galería de fotos Valle del Elqui Challenge 42K.

Paola Castelvecchio

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