DSV 2014 desde adentro

Desafío Senderos de los Volcanes 2014: inicio de mi temporada de Trail Running

Los primeros días de febrero, el parque nacional Conguillío, ubicado en la IX región, me recibe con el viento típico de las zonas cordilleranas del sur del país. El entorno se parece al de incontables fotos de calendarios en los que se observa un lago, un cerro y lejanas caídas de agua rodeadas de distintos árboles donde, para una persona acostumbrada a la ciudad, el más reconocible es la araucaria.

El sur, con su clima impredecible, hace que la carrera modifique su trayecto y que además atrase su partida. La emoción se funde con el paisaje y rápidamente me sorprendo de ver caras nuevas, pero me sorprende aún más que estos nuevos corredores se aventuren con la mayor distancia de la competencia: 42k.

La ruta de la carrera puede ser descrita en tres etapas. La primera era el recorrido a través de un sendero inserto en un bosque y de intensidad media. Así, esta parte fue la más amigable de lo que luego se convertiría en algo con más dificultades. Luego de esta etapa, el trayecto seguía por una pendiente con gran inclinación, en el que, la perseverancia era la protagonista. Los últimos metros fueron a la orilla del lago, por lo tanto, la arena hizo que el cansancio se mostrara rápidamente. Por supuesto, el frío no se hizo sentir hasta después de haber terminado.

Para el desarrollo de esta distancia, la organización dispuso de dos puestos de abastecimiento. Uno antes de la pendiente y, otro, luego de ella, en los kilómetros 9 y 18 respectivamente. Mi experiencia como corredora pesó más, por lo que en mi mochila llevaba todo lo necesario para correr sin parar. Lo logré.

Sin duda el objetivo de mi viaje era la carrera, sin embargo, los días previos los aproveché haciendo distintos recorridos y descubriendo distintos senderos en los que cualquier comodidad doméstica se convirtió en un detalle que solamente volví a recordar cuando me despedía de Conguillío y de la gente que pude conocer.

En esta oportunidad solo cubrí la distancia de 21k y gracias a ello pude observar la alegría con la que cada competidor cruzaba la meta. Una felicidad por completar el recorrido, por tener la posibilidad de hacerlo en este hermoso lugar y por conquistar nuevos horizontes deportivos y personales. Todo resultó bien.

El momento de volver sin darme cuenta y, al igual que todas las personas que terminan sus vacaciones, sentí una mezcla de alegría y tristeza. Había llegado a la meta, había compartido con gente nueva y me sentía afortunada por encontrarme en ese lugar, pero debía volver a mi rutina diaria.

Cuando volvía a mi casa, solo pude pensar en que esperaría con ansias la próxima edición y que, de seguro, me quedaría más días. 

Paula Cancino

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