China, donde el caos funciona

Siempre uno piensa que mientras más estudie o aprenda eso te ayudará siempre en todo ámbito, pero no reparamos que el conocer y viajar te deja totalmente completo para enfrentar lo que sea. Acá en Jixian, China; en los días previos a la Great Wall Marathon, hemos aprendido que muchas veces no te sirve saber inglés, o haber viajado mucho por el mundo, y que cuando hay una barrera idiomática de por medio basta con tener la voluntad y confianza en darse a entender y ser aceptado sin regañar ni molestarse, sobretodo acá que la gente feliz te ayuda y se da el tiempo de entenderte para hacerlo, que el que viene atrás en la fila para comprar el boleto del tren en vez de apurarte se mete a ayudarte, donde el anciano en vez de mirar desde un asiento pasar el día está en el parque haciendo ejercicios… Y siempre con una sonrisa y una mirada atenta que ya quisiera tener uno en la vida diaria donde a veces ni siquiera encuentras con quien conversar.

Fueron 32 horas de avión muy cansadoras, que se multiplicaron al tener que tomar un bus de 2 horas a un pueblo “cercano” a nuestro destino que resultó estar a 120 km. de él y tener que tomar taxi (1 hora y media más) para llegar a nuestro hotel. En resumen debíamos llegar a las 17 hrs. y llegamos a las 21 hrs. del lunes recién pasado. En ese momento nació la introducción de este reporte, nuestro nochero o recepcionista no hablaba ni entendía inglés, solo gracias al PC con internet de recepción y el traductor online de Bing (acá en china no funciona de manera directa Google) y media hora más de buenísima voluntad e intercambio de consultas diversas pudimos tomar nuestras habitaciones, pagar la noche y salir a comer algo.

Pensábamos que al día siguiente la recepcionista o el gerente del hotel con su inglés nos podía rehacer la semana que tenemos de reserva, pagar el total y así dejar todo perfecto; pero no fue así. Solo algunas palabras de la lengua “universal” no nos ayudaron mucho, y nuevamente Bing hizo su trabajo. Ahí nos dimos cuenta que el hotel con infraestructura de hotel 4 estrellas, comida local (nada de comida occidental al desayuno) y que atiende en un 95% a viajeros de negocios, nos estaba dando la bienvenida a nuestro querido pueblo (del porte de Viña del Mar) sin inglés y con los gestos universales de mímica y sonidos a nuestro favor; si fue hasta en el banco oficial de la nación China (Banco Estado chileno) donde gentilmente por lo menos 4 personas estaban tratando de ayudarnos a cambiar dólares, donde nuevamente del PC del agente fue protagonista. Usamos Bing para todo, y después de otra media hora nos piden “disculpas por no entenderlos mejor y gracias por la paciencia de esperar”… Un ejemplo.

En las calles de Jixian que recorrimos la tarde entera no se ve ningún occidental, es más creo que desde hace tiempo no veían alguno, pues en muchos lugares nos sacaban fotos y se acercaban a saludarnos, incluso en tiendas nos daban agua y corrían para atendernos amablemente, sin molestar ni incomodar, con una sonrisa a veces nerviosa que nos descolocaba tanta simpatía. El pueblo es el lugar más cercano al lugar de la carrera, (28 km) con un hotel Marriot alejado unos 10 km. del centro (y también alejado de cualquier presupuesto de corredor) y nuestro hotel a 2 km. del centro financiero de Jixian. La mayoría de los corredores se aloja en Beijing y viene acá solo el día de la carrera, que en una van particular demoraría máximo 3 horas.

Luchando con el idioma.

Encontrar comida a la que estamos acostumbrados también fue un tema que al principio nos complicó. No tenías cómo saber qué tenía cada plato, o pedir un plato con tal o cual ingrediente. Pero el pueblo chino nos abrió la puerta y en un restaurant estilo “picada” nuestra pudimos incluso acceder a sus productos para elegir con el dedo lo que queríamos comer. Ya quisiera uno hacer eso en Chile, que te preparen lo que quieres comer, a precio más que razonable y con una felicidad que se plasmó en fotos y selfies de los trabajadores y dueños de nuestro boliche regalón. Así comenzó nuestra carga de carbohidratos.

Al amanecer a las 5.30 el día comienza temprano: un trote matutino (06:30) para soltar las piernas, ver a los ancianos hacer Taichi y ejercitar a esa hora te da fuerzas para un día duro: Irnos a Beijing a conocer y recorrer sus calles y su cultura para regresar entrada la noche.

Con buen tiempo de antelación llegamos a la terminal de trenes para comenzar el viaje, nos ponemos a mirar un grupo de adultos ubicados en circulo que golpea con pies una especie de plumilla de bádminton sin que caiga al suelo, donde ellos sin titubear nos invitan a jugar. Fue casi media hora de otra entretenida forma de empaparse de su cultura, sus gustos y su amabilidad, sin decir palabra alguna, nos involucramos por unos momentos en su diario vivir, agradecidos de haber vivido una experiencia de ese tipo y de la forma que se dio comienza nuestro viaje a la capital. Beijing ya es por todos conocidos: contaminada y veloz, con atochamientos gigantescos y sus mercados para todo tipo de productos y de bolsillos que inspiran a estar varios días recorriendo, pero lo nuestro no es turismo puro esta vez, sino nuestra maratón, que mañana jueves tenemos nuestra acreditación, entrega de kits, charla técnica y reconocimiento de ruta; por lo que decidimos conocer lo mas clásico, comprar algunos regalos y regresar a nuestra casa.

Reconocimiento de la Gran Muralla.

Hoy fue día de acreditación, una verdadera fiesta con una organización de lujo, siempre preocupada de los detalles y que el corredor se sienta querido, protegido y mimado. Luego de la charla técnica (que ya la tienes en tu libro del corredor) y la entrega de algunos tips de carrera, destacando los 24 los puestos de abastecimiento en ruta y 5 de ellos con asistencia médica; se procedió a partir en todos los buses provistos por la organización para todos los corredores a recorrer la primera zona de la muralla a hacer reconocimiento, y creo es como se esperaba en su grado de dificultad y técnica, lo que no se tenía contemplado es el calor y humedad reinante, realmente se siente fuerte el calor en la montaña, que se enfría solamente en los pasos con viento y sombríos que hay en ruta. Luego de recorrer el trayecto nos esperaba en la plaza donde se concentra en evento sándwiches provistos por Subway, frutas y agua, comida 100% occidental que realmente en estos lugares se agradece. Ya comenzó la fiesta, muchos países presentes, argentinos, brasileños, 1 venezolana, 1 centroamericana y una chilena que vive en argentina son casi los únicos representantes de Sudamérica que pudimos encontrar, muchos franceses, alemanes y holandeses son principalmente los que año a año llenan el listado de inscritos.

Ahora solo esperar las 5 am de este sábado y comenzar el sueño, que desde hace varios años viene en la cabeza; descansar, planificar y pasarlo bien es y será la consigna de esta maratón, que no por menos está dentro de las imperdibles en el mundo. 

Carlos Perez Zamorano
Twitter: @CarlosPerezZamo

 Galería de fotos Great Wall Marathon | Turismo previo.

 Galería de fotos Great Wall Marathon | Charla técnica.

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