Carta Abierta: Desafío Cumbres es más que una carrera

Desde que en 2013 escuché sobre Desafío Cumbres quedé impresionado, pero las fotos y videos posteriores me dejaron claro que este año tenía que ir sin lugar a dudas.

No estamos hablando de una carrera común y corriente, como su nombre lo dice; es un «desafío», y por lo mismo, la organización ha determinado que se debe elegir con cuidado a quien desea ponerse bajo el arco de partida. Ya sea vía curriculum o vía invitación, en general el «sistema» de inscripción apela a la experiencia y a las habilidades del postulante que desea «correr» en este circuito, logrando así, reunir a un puñado de los mejores deportistas de esquí, aventura, trail y montaña en general.

Este 2014 la nómina alcanzó los 30 atletas, superando casi en el doble a los registrado en su edición anterior. Al ser tan pocos los afortunados de participar en este evento, existe la ventaja de que exista una cercanía y una buena comunicación entre los corredores y también de parte de la producción (ANDeN), quienes desde un principio demostraron que en este evento quienes importan son los corredores.

Moises en los metros finales del Desafío Cumbres

Moises en los metros finales del Desafío Cumbres

Por otra parte y desde mi punto de vista, considerando que este es un evento que se desarrolla en la Cordillera de Los Andes, en ningún momento me sentí inseguro o expuesto ante una eventualidad que pudiera ocurrirme allá arriba. Con un helicóptero (que en este caso no te cobra 1 millón de pesos por ser utilizado) a disposición de la organización y gente con vasta experiencia en la montaña, la verdad es que solamente dependía de mis habilidades para sortear los tramos más complicados de la prueba, que siendo sinceros; dejando de lado el factor de la altura, no superaban un 20% del circuito total.

Con un staff de gente bastante diferente al que vemos en el común de las carreras, era un grupo de escaladores y guías cuya vida laboral transcurre en esas cumbres y otras de mayor dificultad por lo que cuentan con conocimiento del lugar que nos rodeaba, se notaba que al pasar por los puntos de control tenían interés real en ver como venias, sabían que preguntar y cómo hacerlo. A parte de servir como puntos de referencia, en mi caso, me ayudaron a sentirme «en buenas manos» frente a un escenario que para mí, no era tan normal, por el frío y la altura.

En una carrera como Desafío Cumbres, lo ideal es ir a reconocer el terreno de ante mano y como lo sugirió en repetidas ocasiones la organización, era deber de cada uno ser responsable con respecto al equipo a elegir y además ser lo suficientemente auto-critico como para establecer lo «indispensable» a la hora de querer terminar la carrera en óptimas condiciones y en este sentido, comparto profundamente el hecho de que no fuéramos obligados a llevar nada que no consideráramos necesario. Siempre he pensado que cuando uno se inscribe en una carrera, lo primordial es ver cómo me encuentro física y psicológicamente para abordar el desafío. También comprendo que deban existir ciertas medidas mínimas para asegurar mi seguridad dentro de un circuito determinado y en este caso, estas medidas estaban. Era de conocimiento de todos la ruta exacta por la cual debíamos pasar, era de conocimiento de todos lo cambiante que el clima puede ser allá arriba y por último era mi tarea personal averiguar cómo mi cuerpo y mi mente se comportarían en la altura.

En casi todas las carreras estamos obligados a llevar material que esperamos nunca utilizar y por primera vez que se nos da la libertad de elegir lo que consideremos primordial para alcanzar nuestro objetivo (sea cual sea este), es puesto en tela de juicio. Antes de llenar la mochila de cosas y ponerse un casco en la cabeza, creo que corresponde entrenarse como se debe y plantearse desafío ad-hoc a mis capacidades actuales. Los accidente pueden pasar en todas partes y de momento que elegimos ponernos nuestras zapatillas y salir al cerro debemos comprender que estamos en una situación de riesgo, a veces más y a veces menos, pero riesgo al fin y al cabo. Si para algunos, minimizar su adversidad al riesgo significa ponerte un casco cuando el camino se pone difícil; bien, pero eso no quiere decir que todos debamos hacerlo para sentirnos seguros, más bien creo en la mejor preparación física y mental para reducir, sin necesidad de elementos externos, nuestra seguridad y buen desempeño. 

Moises Jimenez

Trail Runner

Hoka One One – Solo Running

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arrow03 Galería de fotos Desafío Cumbres – Cámara 2.

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