Apropiate de la montaña

El miedo es un instinto animal y si tienes miedo, estás vivo y quieres seguir estándolo.

Mammut Andes Infernal es una carrera que juega con fuego pero con seguridad. No recorre sendas peligrosas, no requiere avanzadas técnicas de montaña, ni equipamiento más complejo que el que se pide en una carrera de aventura.

El verdadero peligro de Mammut Andes Infernal es que juegas con tus límites corporales. Los andinistas nos han mantenido engañados durante todo este tiempo; con sus tablas de aclimatación, que no se puede subir más de 500 metros día, que hay que hacerlo lento, que se requieren semanas de aclimatación para hacer cualquier cosa. Y si miramos las prácticas de seguridad ocupacional en faenas de altura, el escenario es peor.

Con los años hemos descubierto que se puede subir a la montaña, rápido… Lo más rápido que se pueda y volver sano y salvo a nuestra zona de confort. No estamos diseñados para permanecer en altura, no es natural y tiene impactos reales en el cuerpo. Pero comparativamente hace algunos años no se consideraba recomendable realizar dos maratones al año. Hoy nadie se sorprende si vemos a corredores promedio realizar 160 km o acumular 1.000 km anuales en competencias.

El secreto de Andes es que cobija a los corredores que quieren ir más allá en este ambiente adverso, marcando el terreno especialmente, disponiendo muchas patrullas de seguridad, los monitoreamos muy de cerca, chequeamos sus parámetros fisiológicos para ayudarlos a descubrir si pueden ir más arriba, o si ya es momento de decir basta. Porque muchas veces los corredores no sabemos identificar ese momento y nos pasamos de rosca, vamos más allá de nuestros límites y hace falta alguien con la cabeza fría, con elementos objetivos, nos diga que no podemos seguir, que es momento de ir por el DNF.

Partimos bajándolos de la nube del realismo mágico; primero los llevamos a entrenar para que experimenten en la montaña que se siente trabajar en hipoxia, que manejen las sensaciones y luego con esa experiencia empiecen a entrenar y subir el umbral de esa zona límite. Una vez que ganan confianza es momento de definir la distancia. No todos nos adaptamos de igual forma a la altura, algunos corredores promedio tienen grandes desempeños y corredores avanzados parecen peces fuera del agua. Luego desaparecen con la velocidad del rayo y simulan que no les interesa, pero en realidad es miedo, ese primitivo y elemental pavor.

En Andes ya no se puede pensar en minutos por kilómetro ni calcular las distancias como se realiza a nivel de mar. Para acercarnos a dimensionar un poco esto, se debe multiplicar por dos las distancias. Es decir 51K de Andes Infernal se siente como correr 100K.

Las organizaciones de Trail y Sky mundiales mantienen artificialmente bajas las altitudes máximas de las carreras no por seguridad, sino por cuestiones de mercado, logísticas, administrativas y estratégicas. Si se fijan a pesar de que Europa está al lado de Asia, donde están las montañas más altas del planeta ¡no hay carreras del circuito internacional! Es como si los surfistas no buscaran las mejores olas en el mundo y se pusieran de acuerdo para cabalgar sobre olas de no más de 10 metros.

Los infernales en Sudamérica estamos definiendo nuevas fronteras y no trajimos expertos extranjeros, abandonamos el colonialismo mental. Estamos haciendo historia, estamos empujando los límites más allá… Mucho más allá.

¿Qué te espera aparte del sufrimiento?

Una amplitud increíble, grandes espacios hasta donde tu vista puede llegar, mil veces mejor que una fotografía. El viento en tu cara, sus sonidos y también el silencio de las alturas. Nunca he experimentado una alegría deportiva mayor que llegar a la cima. Es algo que debes experimentar en tu vida!!! 

Marcelo Rojas
Organizador Mammut Andes Infernal

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